La semana trágica en las bolsas muestra muchas cosas que no se explican lo suficiente. Era conocido que la fuerte reducción de la demanda en las economías ,fruto de la restricción crediticia, tendría consecuencias. En 2009 las conocimos sobradamente con la afectación directa hacia el sector industrial, con el duro efecto de pérdida de empleo consiguiente. De aquí las pavorosas cifras de paro que vamos repasando cada primero de mes desde entonces.
Pero también sabíamos que en el ejercicio 2010 los efectos de la crisis se trasladarían con intensidad al sector público. Una parte de eso ya pasó el 2009 con el crecimiento del déficit público. Ahora en 2010, toca el encarecimiento del dinero necesario para seguir financiando el déficit anterior …y el nuevo que se producirá en este ejercicio.
Lo que este año llevará de cabeza a los gestores públicos, es la extrema dureza del mercado financiero. En efecto, es todo el mundo occidental que tiene el mismo problema: déficits desbocados, y necesidad de financiarlos. Por lo tanto se obre un mercado dónde el que tiene el dinero puede escoger, y por lo tanto escuchará aquello que quiere oír y sobre todo, aquello que más rentabilidad y seguridad le reporte.
Es por eso que esta semana hemos asistido seguramente al inicio de esta guerra por encontrar dinero, dónde la víctima ha sido la economía española. Hemos de aprender de lo que ha pasado, cara a las próximas acciones que se repetirán seguro, dado el difícil entorno, en todos los países occidentales y dónde salen con ventaja los anglosajones, pero sobre todo los americanos.
Hace falta pedir más eficacia a los gestores públicos y sobre todo a los denominados analistas de los mercados de capitales más corresponsabilidad con los propios intereses. Hace falta pues, estar preparados para las presiones y separar el grano de la paja. Si hoy vale nuestro sistema de pensiones , no puede ser que, por presiones, mañana no valga, lo pongo como ejemplo de lo que ha pasado esta semana.